junio 1, 2022

Curiosidades del café

Detrás del acto rutinario de pedir un café se esconde una historia rica en anécdotas botánicas, lingüísticas y bélicas. Aquí tienes cuatro datos fascinantes que te darán un buen tema de conversación para tu próxima visita a la cafetería.

1. Vives engañado: no son granos

A pesar de que toda la industria los llama "granos" por su aspecto visual tras el tueste, botánicamente no lo son. El café es la semilla de una fruta. Específicamente, son el hueso interior de unas cerezas rojas o amarillas que crecen en el arbusto del cafeto.

2. El origen de los nombres: Capuchino y Americano

La nomenclatura cafetera tiene un fuerte componente histórico:

  • Capuchino: Su nombre no tiene nada que ver con la receta, sino con el color. La mezcla perfecta de espresso y leche vaporizada crea un tono marrón que recordaba a los hábitos utilizados por los monjes capuchinos en Italia.
  • Americano: Durante la Segunda Guerra Mundial, los soldados estadounidenses destinados en Italia encontraban el espresso local demasiado fuerte y concentrado para su gusto. Para rebajarlo y asemejarlo al café de filtro de su país, pedían que le añadieran agua caliente.

3. Las primeras cafeterías fueron un sustituto del alcohol

En el siglo XV, los cafetales llegaron a Yemen y Arabia. Esta bebida altamente energética, que proporcionaba vigilia y lucidez, prosperó comercialmente como un excelente sustituto social del alcohol en las culturas islámicas. Ya en el siglo XVI abrieron los primeros establecimientos públicos en Constantinopla, Siria y Persia. El boca a boca entre los viajeros europeos introdujo esta "mágica poción" en Europa, propiciando la apertura de los primeros cafés en Venecia, Marsella y Londres en el siglo XVII.

4. Del "vino árabe" a la palabra Café

Los primeros europeos en probarlo no sabían cómo clasificarlo, así que lo bautizaron como el "vino árabe". Etimológicamente, la palabra proviene del árabe «qahhwat al-bun» (vino del grano). Con el tiempo, se simplificó a «qahwah», que pasó a Turquía como «kahveh». Los comerciantes holandeses lo adaptaron a «koffie», y de ahí derivó al «caffe» italiano y a nuestro actual "café".

Buna Fuengirola

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